sábado, 5 de mayo de 2012

RELATO BREVÍSIMO



Los huesos firmes, las manchas de la vejez y el desquicio de los silencios.
Su hijo. El mayor. “El varoncito”, había dicho la vecina de Azucena mientras le apretaba un cachete. “Los ojos del padre”, murmuraban todos…
Solo ella se había atrevido a mirarlos aquella vez, aquel día en el que sintió que su vida se había derramado sobre las sábanas sucias. Silencios, olvidos. Algo quedaba…algo se estremecía por persistir, por interrumpirse…”Ya no”, le había suplicado al Clemente buscando la palabra que lo hiciera ser el “otro”, el que ella amaba; pero el Clemente era duro… para colmo con esos ojos.
El rastrillo se volvía tibio entre los matorrales de la chacra. El hijo varón sostenía la pala con ahínco, la mirada estancada en la gorra de su padre; el fondo del pozo.
El muro lo construyeron después, y después también  lo taparon con telas, con fibras, con tiempo…
“La loca del muro”, la llamaban algunos. “La sin ojos”, otros. Azucena los oía, bien que los oía, sosteniendo sus manos, con la mirada envuelta de cielo.
LIGEIA2010

DESNUDEZ


La siesta había durado más. El aroma del calor soltaba al día de a poco, que parecía no dispuesto a ceder. Sentía las rodillas húmedas y en sus axilas oleadas profundas. Debía darse un baño, lo necesitaba urgente. Su piel, tibia y rolliza, no se aflojó ante los excesivos goterones que brotaban del duchador. Cerró las canillas y se secó rápido. Así, con una toalla que apenas lograba ocultar sus extremidades, sus volúmenes lograron atravesar el living comedor sin ser vistos a través de las ventanas que daban a la calle.
            En su habitación, encendió el ventilador de techo y buscó precipitadamente alguna tela que la salvara de aquel clima. Todo le parecía demasiado para cubrirse. Decidió no vestirse por el momento y volvió a colocarse la toalla, ahora sobre los rastros de su cintura. Allí, el espejo le habló sobre la forma de sus senos, los brazos se extendieron en toda su plenitud -hacía mucho que no se atrevía a descubrir su cuerpo de ese modo-. Recuerdos de partos y amores, su mirada reclamaba mucho más.
            Sintió su desnudez en cada sitio recorrido. El color de su cuello, de su abdomen, de sus glúteos, no habían cambiado desde la última mirada. Un verse entera, hoy, un día de verano como entonces…        Sin duda su ombligo había crecido de tamaño, junto con unas pantorrillas maduras y poco estilizadas. Se gustó, se sintió un viejo árbol capaz de dar abrigo (ella, que tenía tanto calor…). Le gustó su pelo enredado y sin peinar, las manchas que el tiempo había dejado en su rostro. Le gustaron sus rodillas, sus pies.
            El calor ya no era, podía elegir quedarse así, llena de viento y espuma. Y así lo hizo, luego de hacer un bollo con la toalla y dejarla abandonada en el fondo del río.
LIGEIA2011

EL FIERO




Había conocido a Inodoro tiempo atrás, en reyertas surgidas del alcohol y la penumbra. Eduviges lo había engualichado con sus ojos aplomados y su mirada de espanto. Ya le había robado el perro con aquel asunto de la repartija en la campaña, pero su mujer…  
“Sos hombre muerto”, le había cantado allá en los galpones del ferrocarril, cuando se trenzaron a puro puñal.
Entre pajonales y desierto, vigiló día y noche. En la pulpería, Inodoro olió el viento y sus miradas se fundieron en un solo ardor.
LIGEIA2011

PASOS



El misterio de su vida
Enterró la penumbra de la tarde
Como un tejido humedecido en fantasía
Una tromba de pájaros celestes
Como un escalofrío cayóse sobre el labio
Un eco que gritaba el silencio
Como un relámpago de arcilla fuera de su tiempo
LIGEIA2012

DESAMOR



Como araña comí de la pared cascada por el tiempo
Como lámina de éter sorteé mi sufrimiento y
como meandro insoldable me colgué de tu brisa.

¿Quién sabe? No fue brasa, no fue hielo
Fue una simple mochila entre mis piernas.
                                                                                                                                LIGEIA2012

AHORA


Mi trinchera no deja de masticar la furia de cuerpos pasados
íntimos de haceres dolorosos en el centro de mi útero
implacables en la casa de las lilas -Alejandra, yo también muero por las lilas-.
Maracas que irrumpen sobre mi garganta abierta de tanta muerte
y esqueletos dormidos que piden dónde crecer y reproducirse hábilmente
sobre un cuerpo nacarado de sortilegios y embriagado de un mango dulce, hilarante hasta el fin de mi sufrimiento.
LIGEIA2012

DISFRAZ

Pelucas rosas, amarillas, violetas, cristalinas
             llevaba sobre su vieja cabeza oblicua.

La rosas para los días eternos y las cristalinas para
              dejarse atravesar por el seco viento de la mariposa.
Las amarillas para salvar su vista y las violetas para
                               casarse con sus más violentos intentos, para
                               ser penetrada esposa de la algarabía.

“Maton” decía el cartel de la próxima estación
Su bolso verde en volumen, risueño de pelucas  que la acompañaban
                                            más un borracho ski que le hacía de bastón
sobre su último carnaval de la mañana.
LIGEIA2012

NADA


Nada hacia el peldaño para esconder el hambre entre sus manos
Sólo lo hace, sólo tiembla la incunable fantasía …allí, el arco del guerrero escupe la estaca impune,
sólo folletines pegados en pedazos, anudados por cualquier fantasía sobre el frente de la alacena,
para esconder la falta, para ocultar el vacío, aprieta su hueco y consume su costado
LIGEIA2012

YUXTAPOSICIÓN

La ilusión de temer la lujuria de tu incoherencia hasta la saciedad.
LIGEIA2012

ARGENTINA 2001


Amar la fruta que corría por su garganta
Desearla con fiereza y exterminio
Poseerla hasta la frustración
Y el dinero inmaduro que se vuelve jugoso en el entorno
Y las semillas que hunden su temor
Y las ollas que suenan contra el piso
Repetir, repetir, repetir
Es la rabia que golpea los bancos
Son los muertos sin sabor
Bipolaridad de un sistema de retornos
LIGEIA2011

SIN



Entre la tierra de mi gente         Entre la abrupta desesperación


                 Entre el agua espesa en el crujir de almas
                  Entre el poroso limón sobre mi abdomen

                        Entre los libros descalzos de ti


                                Virtual mi espera


                                  Ahogada de mí


                                        Mis pies



                                            V


                                            a


                                            c


                                            í


                                            o

LIGEIA2011

SILENCIO

Tornado, tus ojos esquivos de mediodía, adentro,

mis nativos sentidos gritan, mis nativos sentidos susurran un

dolorido gesto intestino.

En la siesta flaca de mis manos

una muda pizarra camina entre mis labios.


LIGEIA2011

LO QUE HUYE


Sobre el tinto de sus ojos escondía las noches perdidas; en la tibia nevera, los caminos muertos.

Buscaba inmóvil los hechos del relato en el fondo de una lámpara

y ahogado en el bar de la memoria tomaba su día errático, confuso:
colibrí de vientos de colores,
estampida entre los dedos.
LIGEIA2011